Suavidad, tersura, vitalidad y frescura son los principales beneficios que se obtienen al aplicar una crema en la cara a diario. ¿Sueles hacerlo? ¡Necesitas hidratación!

La piel es el órgano más grande del cuerpo y hay que saber cuidarlo correctamente porque es el que nos protege de los agentes externos como el frío, el sol o el viento. Si se debilita su estructura, la piel puede dejar de cumplir sus funciones básicas. ¡Ponle freno!

En el mercado hay infinidad de cremas faciales pero a veces resulta muy complicado acertar con una que te aporte esas ventajas que necesitas. La clave se encuentra en detectar qué tipo de piel tienes y, en base a ello, elegir el producto adecuado.

Salunatur te recomienda que visites a un especialista si no conoces cómo es tu piel o si tienes alguna enfermedad dermatológica.

No obstante, en el caso de que más o menos lo tengas claro, sigue esta pequeña guía y recomendaciones que te ha preparadao tu parafarmacia de confianza.

Piel sensible

Este tipo de pieles suelen ser muy finas, tienden a descamarse y reaccionan mucho antes que las pieles normales ante cualquier tipo de factor externo.

La crema Hidraloe nutre e hidrata el rostro de pieles sensibles y además reduce las arrugas y la flacidez.

Piel grasa

Es fácil de identificar porque tiene una apariencia “aceitosa” y suele tener gran predisposición al acné, los pequeños granitos o los puntos negros.

Muchas personas acaban optando por dejar de aplicarse cremas hidratantes en la cara para evitar esos brillos que a veces se forman y que se consideran “antiestéticos”. Esto es un error, ya que la clave del éxito radica en elegir una crema específica para su caso.

Una emulsión muy suave y más enfocada a jóvenes es Avene Cleanance que regula el exceso de sebo, elimina los brillos y ofrece un efecto anti irritante.

Piel seca

Esta piel además de denominarse así por su sequedad, quien la padece, la nota tirante y al tacto suele ser bastante áspera.

Esta sensación se puede eliminar con Xeralaude es una crema que se funde rápidamente en la piel generando inmediatamente una sensación calmante, reparadora y regeneradora.

La Avene Compensadora también responde eficazmente ante la situación de pieles secas y con un aspecto desvitalizado.

Piel mixta

Se denomina así cuando la piel es mitad grasa y mitad seca. Es decir, lo más común es que la zona de las mejillas tienda a la sequedad mientras que la frente y la nariz se presenten siempre más oleosas. ¿Cómo afrontar esta situación?

Se puede elegir una crema como la Posay Hydraphase de Roche. Tiene una textura muy ligera capaz de aportar la hidratación concreta que necesita cada una de las áreas de la cara.

Piel normal

Es aquella que no tiene tendencia ni a la sequedad ni a la grasa. No obstante, aunque por denominarse normal muchos la consideren como “la piel perfecta”, no se deben descuidar nunca sus cuidados. Ante la llegada de cambios atmosféricos puede también resecarse, mostrarse tirante o en épocas de estrés volverse grasa.

El fluido hidratante Iris de Weleda resulta ideal para usarse a partir de los 20 años. Es muy refrescante, deja la piel aterciopelada, luminosa y correctamente hidratada.

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